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El cuidado de la piel y el sol.

La exposición a la radiación solar puede tener efectos beneficiosos y perjudiciales sobre el cuerpo humano, dependiendo de la duración y la frecuencia de la exposición, la intensidad de la luz solar y la sensibilidad del individuo considerado.
El efecto más manifiesto de la exposición a los rayos solares es el eritema de la piel, seguido de la formación de un bronceado que parece haber sido adoptado por la civilización mundial actual como un símbolo de salud física. En realidad, el bronceado es una reacción de protección de cuerpo humano para reducir el efecto nocivo de la radiación solar.
Radiación ultravioleta
Las radiaciones ultravioleta (UV) son las que más influyen en los fenómenos fotoquímicos desencadenados en la piel. Se dividen en:

  • RADIACIÓN UVA: 320-400 nm. Se considera responsable del bronceado directo de la piel sin inflamación preliminar, posiblemente debido a la fotoxidación de la forma leuco de la melanina ya presente en la capa superior de la piel. Produce débil eritema, por lo que su acción suele pasar desapercibida. Se diferencia de la radiación UVB en que es prácticamente independiente de la latitud, de la época del año y de la hora del día. Lo que indica que será igual en Canarias que en Moscú. Alrededor del 35-50% de la radiación UVA incidente alcanza la dermis de individuos caucásicos. Esta penetración puede ser modificado por la concentración y distribución de la melanina y productos aplicados tópicamente. Es por ello que la radiación UVA se ha visto que es la máxima responsable del fotoenvejecimiento prematuro de la piel (elastosis y queratosis).
  • RADIACIÓN UVB: 290-320 nm. También conocida como zona de las quemaduras solares. Es la zona eritematógena responsable de la producción de quemaduras, así como de reacciones irritantes que conducen a la formación de melanina dando lugar al bronceado. Varía con la latitud, la época del año y la hora del día.
  • RADIACIÓN UVC: 60-290 nm. También conocida como radiación germicida. Aunque es perjudicial para el tejido cutáneo, es filtrada en gran cantidad por la capa de ozono de la atmósfera. Aunque no es efectiva para inducir el bronceado, puede producir eritema.
    Se recomienda pues, una adecuada protección frente a la radiación UVA y UVB, sobretodo en individuos de fototipo I y II, personas fotosensibles, con tratamientos especiales que requieren una alta protección, pieles envejecidas, con manchas, etc.

    Efectos beneficiosos de la radiación solar
    La exposición moderada al sol produce psicológica y fisiológicamente una sensación de salud, sosiego mental y bienestar general. También tiene ciertos efectos beneficiosos sobre la salud humana: estimula la circulación sanguínea, aumenta la formación de hemoglobina y también puede producir una disminución de la presión sanguínea. Más aún, desempeña un papel vital den la prevención y tratamiento del raquitismo, produciendo vitamina D, a través de la activación del 7-dihidrocolesterol (provitamina D3), que incrementa la absorción de calcio en el intestino.
    Se ha utilizado en el tratamiento de ciertos tipos de tuberculosis y enfermedades cutáneas como la psoriasis. También se cree que ejerce una influencia beneficiosa sobre el sistema nervioso autónomo y disminuye la sensibilidad de los individuos a determinadas infecciones. Por último, al producir melanina y originar un engrosamiento de la piel, desempeña un papel esencial en la formación de mecanismos de protección natural del cuerpo a las quemaduras.

    Efectos adversos de la radiación solar.
    Las exposiciones prolongadas a la radiación solar como a las que se someten los marineros, obreros, granjeros, etc, provocan la desnaturalización de las proteínas y de ácidos nucleicos, alteraciones degenerativas del tejido conectivo de la dermis que conducen al denominado envejecimiento de la piel con pérdida de su tersura y aparición de manchas. Asimismo puede manifestarse extravasación de líquidos con el consiguiente edema.
    Como consecuencia de esta acción nociva, exposiciones frecuentes y prolongadas acarrean a largo plazo enfermedades cutáneas que van desde simples dermatitis hasta cáncer de piel. Estudios recientes parecen demostrar que los procesos elastósicos provocados por las radiaciones UV se agravan con la acción conjunta de las radiaciones infrarrojas.

    LA PROTECCIÓN EN LA INFANCIA
    La infancia es un periodo crucial para el futuro de una piel sana por lo que conviene inculcar una serie de hábitos a fin de concienciar de los peligros del sol.
    Se calcula que el niño recibe una dosis anual media de UVB tres veces superior a la del adulto. Esto significa que la mitad de la exposición solar total de su vida tiene lugar antes de los 18 años y que durante la infancia y la adolescencia la mitad del patrimonio solar individual¹ habrá disminuído. Este patrimonio salar se gastará más rápidamente cuanto más frecuentes sean las exposiciones al sol. Además, aunque todas las pieles tienen la misma constitución, la capacidad de adaptación y el patrimonio solar son diferentes. Por ejemplo, una piel clara agotará el patrimonio solar más rápidamente que una piel oscura, por lo que es de suma importancia conocer los distintos fototipos. Las pieles se clasifican en 6 fototipos, cada uno de ellos determina una distinta capacidad de protección.

    FOTOTIPO
    I
    II
    III
    IV
    V
    VI
    COLOR
    PIEL
    Muy
    pálido
    Pálido
    Claro
    Moreno
    Moreno
    Negro
    PECAS
    Siempre
    A
    menudo
    Raramente
    Ninguna
    Ninguna
    Ninguna
    COLOR
    PELO
    Rubio
    Rubio/
    rojo
    Rubio/
    castaño
    Castaño
    Moreno
    Moreno

    La necesidad de protegerse de los rayos solares se hace aún más evidente cuando se sabe que los cánceres cutáneos van en progresión constante: el melanoma maligno crece alrededor de un 4% anual y los epiteliomas un 2-3%.
    El riesgo de padecer un epitelioma en la edad adulta será menor en aquellas personas que se hayan protegido del sol durante la niñez. Algunas investigaciones apuntan que el empleo habitual de un protector solar factor 15 o superior durante los primeros 18 meses de vida reduce la incidencia de cáncer de piel en un 78% ²
    La mejor solución para evitar problemas cutáneos en la edad adulta es la protección desde la edad más temprana.

    Características específicas de la piel del niño
  • Capa córnea más fina y permeable
    En el adulto la capa córnea forma una barrera casi impermeable que mantiene la hidratación y evita la entrada de sustancias extrañas. En el niño esta capa es más fina y en el recién nacido es casi inexistente; ésta se desarrolla con la edad y permanece incompleta hasta los 4 años. Durante este periodo es muy permeable a los agentes químicos, hipersensible a la radiación solar y excepcionalmente irritable. La capa córnea supone un mecanismo de protección natural, protege de la radicación, sobretodo de la luz visible y del infra-rojo, siendo modesta frente a la radiación UV. En aquellos lugares sometidos a la radiación UV, la capa córnea aparece más espesa.
  • Menor cantidad de melaninaz
    La epidermis está menos pigmentada y por tanto menos protegida frente a la radiación solar.
  • Menor producción de sudor
    El niño presenta un sistema sudoral inmaduro. El sudor tiene un papel importante como regulador de la temperatura corporal y lubricación de la superficie de la epidermis, además parece se que uno de los componente del sudor, el ácido urocánico, presenta propiedades filtrantes de la radiación. Es por ello, que la piel del niño se encuentra menos protegida ante esta menor cantidad del sudor.
  • Menor producción de sebo
    El sebo protege la piel de los riesgos de sequedad y deshidratación. En los primeros tiempos y debido al paso de las hormonas maternas a través de la placenta al feto, el recién nacido presenta una hipersecreción sebácea, pero después apenas segrega sebo, por lo que la piel está menos protegida, sobretodo teniendo en cuenta que los lípidos tienen una cierta acción filtrante.
    Laboratorios Kosei cuenta con una línea de productos solares para el cuidado de la piel, adaptados a cada necesidad.

    ¹El patrimonio solar individual es la protección natural que presenta cada individuo a través de un conjunto de mecanismos de defensa y reparación de los daños producidos por la radiación solar.
    ²Stern RS, Weinstein MC, Beker SG. Risk reduction for nomelanoma skin cancer with chilhood sunscreen use. Arch Dermatol. 1986; 122:537-545
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